"Cada verano, cuando comienza el calor, mi marido empieza a hablar de comprar un departamentito en la costa para irnos los fines de semana. El domingo pasado, volvió a suceder. Y yo contesto ?si, con caseros?. Pero por qué: no por delirios de grandeza, sino porque imagino que me va a pasar lo que le pasa a mucha gente, que se va un viernes para limpiar todo el sábado y volver el domingo. Y por supuesto, si eso es lo que imagino, es lo que sucederá. Entonces, cuando mi amorcito me diga?Vamos, un viajecito de fin de semana? Yo terminaré contestando ?No, gracias, mejor nos quedamos acá que está limpio. (risas)
Incluso cuando estoy explicando esto, noten que precisé explicar inmediatamente que no es por delirios de grandeza, o sea que si preciso explicárselo a uds, es porque preciso explicármelo a mi misma... o sea que en toda esta situación hay una basurita en mi interior.
Así que el fin de semana pasado, mi esposo empezó enojándose, siguió diciendo que todas las mujeres le huyen a la limpieza, y terminó recordando que de recién casados, yo tenía una mujer que me ayudara para limpiar un departamento "así de chiquitito"; así que hizo un "corto mano, corto fierro" como los chicos, y se lo notaba de verdad enojado, y desilusionado... Al ver el cuadro que había dibujado, empecé a decir "ho oponopono, lo siento, te amo, gracias", más que nada por las palabras mismas, porque no entendí muy bien para qué estaba yo creando eso en mi vida.
Pero luego, recordé que mis padres tenían una casa en la costa (en Santa Teresita) y mi mamá no tenía ganas de ir allí a pasar un fin de semana, mientras que mi papá hubiera querido irse a vivir a Santa Teresita. El día que mi papá murió me dijo "Mirá qué luna, nena. Sabés los días que voy a disfrutar en Santa Teresita!" Mi papá era acuariano, así que disfrutaba del mar, de la libertad, de pescar... En cambio, mi mamá siempre iba protestando. Y cuando iban pocos días, en realidad se lo pasaban limpiando. Imaginen una casa en la costa, que está cerrada mucho tiempo, con la humedad, el salitre, la arena... y con mi mamá que era fanática de la limpieza y quería todo impecable y brillante...
Entonces, miren cómo funciona esto, qué fantástico, que SIEMPRE ES PARA SANAR EN UNO. Aún cuando toda la escena que les cuento pareciera algo malo, o dentro del rubro de lo displacentero... porque él se enojó, y recordó situaciones del pasado en las que también se había enojado... y aunque no terminara en una discusión como antes (porque yo me mantuve en silencio, justamente porque no entendía para qué había armado toda esa escena) lo único que hice fue repetir ho oponopono, lo siento, te amo, sin tener la menor idea de por qué había armado todo esto, mientras seguía buscando qué era lo que había venido a mostrarme toda esa situación.
Es muy importante que les haga notar que YO NO FUI A MI INTERIOR PARA EVITAR QUE LO DE AFUERA SIGUIERA SUCEDIENDO. Yo fui a mi interior a limpiar, porque si lo de afuera estaba sucediendo... si tenía frente a mí a mi esposo enojado, desilusionado y gritando, algo estaba pasando en mi interior seguro. Algo sucedía ahí adentro seguro, y le di las gracias de verdad, sinceramente, porque si ahí afuera algo estaba pasando, es que estaba reflejando algo que estaba en mi interior. Y sinceramente le dije "lo siento, lamento estar usándote esposo mío, justamente a vos, porque algo me estás mostrando, algo que no puedo ver porque si lo hubiera podido ver, no me lo estarías mostrando ahí afuera. Como no estoy pudiendo verlo en mí, vos me lo mostrás ahí afuera".
Yo ya sabía que eso era para sanar, así que me relajé y seguí pensando en el origen de ese evento, buscando en mi pasado.
Un rato más tarde, me di cuenta de que yo juzgaba y condenaba a mi mamá porque no consideraba las ganas que tenía mi papá de ir a Santa Teresita... porque tenía que limpiar. Aunque jamás le dije nada para no hacerla sentir mal, internamente, la juzgaba y condenaba.
Qué es sanar? Es reconciliarse con esa parte. Porque hay una en mí que sigue juzgando, condenando, criticando, y necesita reconciliarse con esa idea. Paso por tu zona, madre, y entiendo que la verdad, pocas ganas te debería dar, con 70 años, ir a Santa Teresita, abrir la puerta de una casa (no un departamento en un edificio...una casa, a la calle, donde se cuela la arena todo el tiempo) y limpiar. Vengo por 4 días. Bué, a limpiar.Limpiar, limpiar, limpiar. Y que llegara mi papá y dijera "Mirá, Pepita, los pescados que pesqué". Y a limpiar los pescados, a freír los pescados, a comer los pescados, y limpiar y limpiar y limpiar y seguir limpiando, hasta el momento de volver. Imagínenlo. Recién hoy pude verlo, y entenderla, y comprenderla y dejar de juzgarla, sin irme por supuesto al otro extremo de ahora, condenar a mi papá que la llevaba a mi pobre madre a limpiar todo el día!
Entonces, cómo sería al día de hoy, con mi marido? Uno puede sentarse con su pareja y conciliar. ¿Esposo mío: Qué te molesta de tener una mujer que me ayude con la limpieza? Tratemos de negociar, y de considerar el deseo del otro.
Por ejemplo, desde que tomamos unas vacaciones en un crucero, yo prefiero un crucero antes que nada. Para mi estilo, no hay nada mejor. Incluso, si el camarote tiene balcón, podría no salir de allí. Me quedo todo el día mirando el mar, y pidiendo cada tanto un café con leche, un agua mineral, un té verde... pero me quedaría ahí, mirando el mar... y bajando cada tanto al shopping... (risas) Este año, cuando le pregunté a mi esposo qué crucero haríamos este año, me contestó "ninguno. Quiero un poco más de contacto con la naturaleza. Te acordás lo bien que lo pasamos en Córdoba? Este año vamos a las sierras"
Por supuesto, no voy a ir poniendo cara mala, ni me voy a amargar, ni me voy a encaprichar, ni te voy a amargar a vos para que veas que esto ya no me gusta, ni voy a protestar por todo lo que me estoy perdiendo... Por supuesto, seguro que lo voy a disfrutar, y seguramente lo voy a pasar bien y voy a hacer que mi esposo lo pase bien, porque yo siempre disfruté mucho de Córdoba. Amo esa provincia, amo las sierras y amo sus arroyos y sus árboles. Así que allí iré y lo disfrutaré.
A lo que voy, es que este evento me llevó a reconciliarme con esa actitud de mi mamá, que yo ni la recordaba, pero que me seguía haciendo ruido ahí adentro. Mi inconsciente dibujó toda la situación sólo para poder reconciliarme con ese sentimiento que yo tenía con mi mamá. Está bueno reconciliarse. Además, parece que vinimos a la tierra sólo para eso: para perdonar, para reconciliarnos. Y si vinimos para eso, está bueno que lo vayamos haciendo, no? Un día esta cosita, otro día esa otra cosita... A veces llegamos a ver de dónde viene, como en esta situación que les cuento. Otras veces no. Pero seguro que si tenemos eso frente a nosotros, es que viene de algo que yo tengo en mi inconsciente, y no podría ver sin tu ayuda. Y para qué sirve que lo vea?
La fisica cuántica dice que EL OBSERVADOR AFECTA LO OBSERVADO. AFECTA EL COMPORTAMIENTO DE ESO QUE OBSERVA. Las moléculas, los átomos, son afectados por el observador. Y qué cosa afecta? Todo lo que observa.
Entonces, resulta que hay ahí, en mi inconsciente, una relación que no sané, algo que no perdoné, algo, una cosita. Y no lo veo. Entonces, no puedo afectarlo en lo absoluto, porque no lo veo. Cómo lo voy a afectar al observarlo, si no lo veo, si está en mi inconsciente?
Así que lo que hago, es proyectarlo fuera de mí, para verlo. Tengo ahí una pantalla, y proyecto lo que está en mi inconsciente. Para qué? Para poder verlo, y poder afectarlo! Y quién es la pantalla? El otro, las relaciones, mi esposo, mis vecinos, mis relaciones, mis circunstancias, mi vida! De donde vienen? De mi inconsciente!! Si me entretengo afuera, criticando, juzgando, rezongando, culpando... intentando afectar ahí afuera, estoy intentando cambiar la película hablándole a la pantalla, en lugar de ir al proyector, al inconsciente. Así que doy por sobreentendido que, si lo veo ahí afuera, (en las relaciones, en mi esposo, en mis vecinos, en mis relaciones, en mis circunstancias, en mi vida) lo que tengo que hacer es ir a mi interior, al lugar de la proyección. Eso que sucede ahí afuera, lo armé yo misma. Para qué? Para que lo pueda ver! Para qué? Para que, AL VERLO, pueda afectarlo. Si lo puedo ver, lo puedo afectar. Y si lo veo y lo afecto, cambia el comportamiento de lo que veo ahí afuera! La física cuántica ya demostró que el observador cambia el comportamiento de las moléculas. Si lo puedo ver, lo puedo afectar y cambiar su comportamiento.
Y puedo sanar y perdonar.
Impresionante. Es perfecto."
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